Energy certificate: everything you should know
Desde 2013 toda vivienda que se vende o alquila en España necesita un certificado energético. Un simple documento de unas páginas con una letra (A-G) que resume la eficiencia del edificio y sus emisiones.
Qué mide exactamente
Dos indicadores:
- Consumo energético (kWh/m² año).
- Emisiones de CO₂ (kg CO₂/m² año).
De ahí salen dos letras A-G. La peor de las dos es la que aparece en anuncios.
Cómo se obtiene
- Contratas a un técnico certificador (arquitecto, ingeniero, aparejador).
- Visita la vivienda (1 h aprox).
- Mide envolvente térmica, carpinterías, sistemas de calefacción y ACS.
- Genera el informe y lo registra en el órgano autonómico.
Coste: 60-180 € según ciudad y metros.
Plazo: 3-7 días laborables.
Vigencia: 10 años (salvo letra G, que se reduce a 5).
Por qué importa cada vez más
La UE obliga a que a partir de 2030 los edificios alquilados sean mínimo clase E. A partir de 2033, clase D. Esto significa que las viviendas con letra F o G se devaluarán progresivamente porque:
- No podrán alquilarse sin reformar.
- Tendrán menos demanda en venta.
- Las hipotecas "verdes" exigen C o mejor.
Reformas que suben la letra
Saltos típicos que vemos:
- Cambio de ventanas (simple a climalit): -1 letra en la mayoría.
- Aislamiento térmico fachada: -1 a -2 letras.
- Aerotermia sustituyendo caldera gas: -1 a -2 letras.
- Instalación fotovoltaica: -1 letra + ahorro factura.
Trampas habituales
- Certificados regalados por 30 €: suelen ser estimaciones sin visita real. Si luego hay discrepancia, tú pierdes.
- Letras optimistas en obra nueva: la realidad post-entrega suele ser 1 letra peor.
- Edificios construidos antes de 1980 rara vez mejoran de E sin rehabilitación integral.
Qué hacer si compras una F o G
Negocia el precio con el coste de reforma en la mano. Un salto de G a D en un piso de 100 m² cuesta entre 15.000 y 30.000 € pero aumenta su valor de reventa un 8-12 %.